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Becas, contratos formativos y prácticas

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grupo de trabajadores

Diferencia entre becas, contratos formativos y contratos en prácticas

Estás estudiando o acabas de terminar tu carrera y ha llegado ese momento en la vida por el que todos hemos pasado en el que tienes que encontrar tu primer trabajo. Tu primera oportunidad. Pero lo cierto es que estás perdido con las diferentes contratos que te ofrecen.

No temas. Te hemos preparado este artículo para explicarte qué significa cada uno. Así, podrás tomar a la decisión apropiada y elegir el tipo de contrato que más se adecua a tus necesidades.

Beca

La característica principal que distingue  a las becas del resto de contratos es que no es un contrato propiamente dicho.

Hablamos de un convenio de cooperación con tres partes interesadas: el centro educativo, el estudiante y la empresa. Tanto las horas de trabajo como la posible remuneración se suelen acordar en base a este convenio. Normalmente el horario de trabajo es reducido, de cuatro a cinco horas diarias y de  seis meses de duración.

Las becas te permitirán por un lado, aprender de un modo práctico lo que estás estudiado y a la vez tener tiempo para continuar estudiando. Además, desde el año 2013 también se cotiza a la Seguridad Social con este tipo de convenios.

Suelen ser la puerta para ganar experiencia para un futuro contrato de trabajo y poder insertarte con mayor facilidad en el mercado laboral un vez acabes tus estudios.

Contratos en prácticas

Otra opción son los contratos en prácticas. Para optar a este tipo de contratos tendrás que tener un título universitario o de formación profesional o una titulación equivalente.

Podrás optar a ello durante los cinco primeros años desde que has finalizado tus estudios, siete en el caso de que tengas alguna discapacidad. Durará al menos 6 meses y no más de dos años.

El sueldo se fija por el convenio pero al ser un contrato tendrá que ser al menos el equivalente de un 60% del sueldo definido por convenio para un puesto similar durante el primer año  y durante el segundo año el 75%. En cualquier caso, nunca podrá ser inferior al salario mínimo interprofesional.

El objetivo de este tipo de contratos es que adquieras la práctica profesional equivalente a tu nivel de estudios. Así, conseguirás el empujón necesario para continuar la practica de tu profesión.

Contrato para la formación y el aprendizaje

 Estos contratos se caracterizan porque sólo pueden firmarlas aquellas personas que carezcan de título universitario o de formación profesional.

Tendrás que tener entre 16 y 25 años. Salvo en el caso de que las tasas de paro sean menores del 15% . En este caso, podrás optar  a este tipo de contratos hasta los 30 años.

Suelen durar entre seis meses y 3 años y la duración acordada puede ser modificada por convenio. Aunque en ningún caso será menor de seis meses o superios  a tres años. En este caso, el salario se fija en proporción al tiempo trabajado pero, en ningún caso será inferior al salario mínimo interprofesional.

Este tipo de contrato es muy útil si quieres empezar a formarte y a trabajar y al mismo tiempo sin dejar de estudiar.

Qué ganan las empresas

La empresa que decida incorporar una persona bajo cualquiera de estos contratos tendrá que invertir tiempo en formarla pero al mismo tiempo, es un trabajador que conocerá la empresa por dentro en toda su totalidad Además, este tipo de contratos tienen muchas ventajas económicas para el empresario:

Si se formaliza un contrato en prácticas, la tasa de la Seguridad Social a pagar se reduce en un 50%. Además, si este contrato termina convirtiéndose en indefinido recibirá una bonificación anual de 500€, si es un hombre, y 700€ en el caso de una mujer, a lo largo de los primeros 3 años.

Respecto al contrato de formación, también ofrece ventajas fiscales. El coste de la formación teórica es enteramente bonificable y el pago de la Seguridad Social tiene importantes reducciones, pudiendo llegar incluso al 100%. Además, si estos contratos se transforman en indefinidos recibirá en el  caso de un hombre 1500€ anuales durante los primeros tres años y en el caso de las mujeres, 1800€.

Como ves este tipo de contratos son beneficiosos para ambas partes: para la empresa y para el trabajador. Así que, con toda esta información ya puedes tomar la decisión adecuada y elegir el tipo de contrato que más te conviene para sacarle el máximo partido.