¿Por qué los jóvenes no emprenden?

Con una tasa de paro superior al 30% resulta extraño que tan solo el 4% de ellos se decida por el autoempleo como salida profesional. Segun un informe que ATA hizo publico este mismo mes la crisis se ha llevado por delante al 44,2% de los autónomos españoles menores de 30 años. Dato poco esperanzador si tenemos en cuenta que la pérdida media en Europa ha sido del 9.1%.

Pero ¿por qué se da esta situación? ¿cuáles son los factores claves que impiden que los jóvenes se animen a emprender? Si reflexionamos un poco no tardaremos en encontrarlos. Para nosotros esta situación se deriva de:

  1. Existe un alto grado de aversión al riesgo. Más allá del endeudamiento necesario (que dependiendo que empresa se comience será alto o no) en general en España nos cuesta arriesgarnos. Socialmente tener un trabajo fijo se ha convertido en el objetivo de todo joven y las caras de espanto al descubrir que eres emprendedor no deben ayudar mucho.
  2. En esta sociedad no se les enseña a emprender. En las universidades, que deberían ser la cuna de los emprendedores, nadie se preocupa por inculcarla cultura emprendedora en los jóvenes. Para empezar una empresa como esta no solo son necesario los conocimientos técnicos sino también algunas otras habilidades que las universidades obvian en sus enseñanzas. De vueltas con la misma historia: conseguirás un trabajo fijo se les promete en las aulas.
  3. A las familias les asusta que los jóvenes emprendan. Resultaría más que necesario que cuando un joven llega a casa y comenta a su familia que ha decidido emprender todo su entorno le apoye en la idea y no le presenten más dudas de las que él ya podría tener. Si se trata de una persona responsable no se ha vuelto loco por querer emprender. Además el entorno debe entender que a partir de ahora su vida podrá cambiar sustancialmente, la incertidumbre y más que probable ausencia de horarios traerán consigo cambios que todos deberán asumir.
  4. Las ayudas son escasas y difíciles de conseguir. Vamos a ser sinceros para poder cobrar una subvención hay que estar prácticamente en la mendicidad y si esto es así a nadie en su sano juicio se le ocurre emprender. El sistema debe incentivar que los jóvenes se lancen a emprender y la mejor fórmula para ello sería con incentivos fiscales y ayudas de todo tipo, tanto en su educación como emprendedores como en la puesta en marcha de sus negocios.
Posiblemente existan otros impedimentos pero consideramos que estos son los más importantes y limitativos. Resulta necesario un cambio, sobretodo a nivel social. La tasa de menores de 30 años que deciden emprender debe aumentar de forma inmediata y más vale que las instituciones y toda la sociedad se implique en ello.
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